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El reloj de arena es un instrumento mecánico que sirve para medir un determinado transcurso de tiempo. Tiene dos bulbos de vidrio conectados permitiendo un flujo regulado de material, normalmente arena fina, desde la parte superior a la parte inferior, hasta que termina de hacerlo, y solo requiere de la energía potencial de la gravedad para su funcionamiento.

Una vez que el bulbo superior está vacío, puede ser invertido para empezar a cronometrar de nuevo. Factores que influyen en el tiempo medido incluyen la cantidad y calidad de arena, el tamaño del bulbo y la anchura del cuello. Aunque las fuentes discrepan sobre el mejor material, alternativas a la arena incluyen el polvo de mármol y la cáscara de huevo en polvo.

Dado que el periodo que mide es fijo, aunque con ligeras variaciones, actualmente está en desuso, sustituyéndole el reloj de pulsera para conocer la hora, y el cronómetro para medir el tiempo preciso transcurrido entre dos sucesos. En los tiempos modernos, los relojes de arena son ornamentales, o se utilizan cuando una medida aproximada es suficiente, como en los temporizadores de huevo para cocinar o para juegos de mesa.

El origen del reloj de arena no es claro, aunque puede haber sido introducido en Europa por un monje del siglo octavo llamado Liutprando, que sirvió en la catedral de Chartres, Francia. No fue sino hasta el siglo XIV que el reloj de arena se ve comúnmente, la evidencia más antigua es una representación de 1338 del fresco Alegoría del Buen Gobierno por Ambrogio Lorenzetti. cuadro reloj arena.jpg

Se cree que el reloj de arena se originó en la Europa medieval. Esta teoría se basa en el hecho de que los primeros registros escritos eran en su mayoría de los cuadernos de bitácora de los barcos europeos.

Los relojes de arena eran muy populares en los buques, fueron la medición más fiable de tiempo en el mar

Relojes de arena se ven comúnmente en uso en iglesias, hogares y lugares de trabajo para medir sermones, tiempo de cocción, y el tiempo invertido en las pausas de trabajo.

Algunos de los relojes de arena más famosos son el reloj de arena de doce horas de Carlomagno de Francia y los relojes de arena de Enrique VIII de Inglaterra, realizado por el artista Holbein en el siglo XVI.

El reloj de arena sobreviviente más antiguo conocido se encuentra en el Museo Británico de Londres.

Durante el viaje de Fernando de Magallanes alrededor del mundo, cada uno de sus barcos llevaba 18 relojes de arena. Uno de los pajes del barco se encargaba de dar la vuelta a cada reloj, para así proporcionar los tiempos para el diario de navegación. El tiempo de referencia para el barco era el mediodía, momento que no depende del reloj de arena porque el sol está en su cénit.

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